sábado, 3 de mayo de 2008

La invención de Morel y la ciencia- ficción de Bioy Casares

Realizé este trabajo para una de las clases de literatura y me gustaría coompartirlo con ustedes.

La novela está clasificada como una de ciencia-ficción, estilo derivado del género fantástico y que surgió en la década de los veinte. El mismo es conocido como literatura anticipada o de anticipación. Este consiste en que dentro los hechos narrados pasa algo que rompe con la realidad y que no es aceptable en ella. Lo que ocurre es que se produce una explicación racional para darle verosimilitud a lo narrado. Este estilo gustó mucho a principios de siglo XX con los avances en la ciencia y la tecnología. Autores como George Orwell, H.G. Wells, Julio Verne, Ray Bradbury, Aldous Huxley, H. P. Lovecraft gozaron de gran fama ya que muchas de sus obras fueron llevadas al cine.


Fue escrita en 1940 y se desliga totalmente de su época, era algo nuevo y fresco.
Uno de sus elementos para ser clasificado como tal, es que la mayoría de los trabajos de ciencia ficción se montan sobre un romance (gracias, Dumas), sea implícito o explícito, en este caso lo último. Tiene el elemento de la investigación científica, las anotaciones constantes, el estudio del comportamiento de su ambiente (mareas, los soles y las lunas, los individuos que aparecen y desaparecen de repente) y la tecnología (máquinas, mecánica y sinergia). La descripción constante de formas geométricas y del espacio, citas del ensayo de Malthus lo hacen parte de la ciencia ficción. Sabemos que no es cierto esto de capturar el alma, ni que un holograma reproduzca los sentidos pero nosotros no somos inmortales, ni estaremos aquí para saberlo.


Un hombre es un fugitivo de la justicia y huye a una isla del pacífico sur o del atlántico a refugiarse en ella. Malvive dentro de la isla que no tiene un nombre en específico. Está enfermo (en realidad está envenenado por la radiación, nótese al final los efectos producidos en la mano), con hambre y solo. Un día se levanta y nota que un grupo de turistas ha llegado a la isla a pasar unas vacaciones. Siente miedo de que estos lo vayan a delatar y se mueve a los bajos de la colina donde la marea sube y baja constantemente. Después de varios días decide ver quienes son estas personas. Se enamora de una mujer y trata infructuosamente de declararle su amor, debido a que esta no lo ve ni lo oye. Decide encontrar el porqué de esto, ya que nota que todo se
repite cada semana. Escucha de uno de los turistas que ha inventado una máquina (Morel) para ser eterno y se da cuenta que de lo que ha estado enamorado es de una imagen y no de la realidad. Como quiera se obsesiona al punto de querer ser parte de las imágenes (su obsesión y su paranoia puede ser de la radiación, ya que las alucinaciones es uno de sus síntomas). Descubre como funciona la máquina da la eternidad y de donde proviene su energía. Termina narrando cuan progresiva ha sido la enfermedad en su cuerpo y la debilidad insoportable, al punto de que ya nada le duele. Después de ensayar las grabaciones eternas con las imágenes este se hace parte de ellas. Al final pide al que invente una máquina para “reunir las presencias disgregadas” que por favor lo entre en la conciencia de su enamorada como un acto de piedad.


Lo interesante en el narrador es que es autodiegético y heterodiegético (con el perdón de las palabras, no son malas) a la vez. Ya que está escribiendo sus memorias en un diario y nos refiere la historia en primera persona; él es perseguido por la justicia, el solitario y la persona que sufre la acción de las imágenes que aparecen constantemente. Por otra parte es heterodiegético, ya que no pertenece a la historia de los turistas, no estuvo en la isla en el momento que tomaron sus vidas o sus almas. Solamente está allí viendo la acción como un narrador omnisciente pero sin otorgarse el poder de controlarlos. Un ejemplo de esto es la escena en que todos los turistas están reunidos en el hall y Morel entra para darles la noticia de lo que ha hecho en toda la semana. El fugitivo se encuentra ahí sin ser visto, es parte de la historia pero no está dentro de la otra historia que está viendo. Otra cosa en el narrador es la constante mención de libros que ha leído como recurso de la intertextualidad y las notas al calce que pone para aclarar lo que Morel omitió.


El tiempo, como las mareas va y viene, se desdobla, es lineal en unos momentos y en otros se detiene. Se puede decir que el fugitivo estuvo alrededor de tres o cuatro meses por los días que menciona para aclarar cuando subió la marea, cuando llovió torrencialmente y cuando aparecen las imágenes. Nótese que cada vez que aparecen los turistas el fugitivo entra en un plano que no sabe distinguir el ayer del hoy, vive en una intemporalidad. Algunas veces el fugitivo nos da la sensación de que ha pasado mucho tiempo, cuando en realidad lo que ocurre es que la narración lo detiene. Si me coloco en el lugar del fugitivo y me encuentro solo en una isla sin nada para marcar el tiempo y lo único que tengo son esas imágenes de personas y de ambientes que se repiten constantemente por una semana, cómo voy a diferenciar el tiempo de lo que vi la semana pasada si lo voy a ver la que viene es lo mismo. El tiempo, como dije al principio se desdobla y se cierra.

No juzgaré la novela con el criterio de si me gusto o no. Lo que tengo que decir es que es una de las mejores novelas que he leído en cuanto al uso del tiempo. El autor lo respeta sin rayar en la inverosimilidad. Es ciencia ficción pero con clase, no de esas que rayan en lo ridículo de argumentos irrelevantes, y mira que este genero esta plagado de estos. La novela la mueve el amor, que es en sí el romance sobre el que está montada la ciencia ficción que hablaba hace poco. Los temas presentes son tocados fragmentariamente dentro de la novela. Primero nos habla de la soledad en la isla, luego del amor como el motivo principal y cuando el fugitivo descubre que Faustine es sólo una imagen el desengaño viene junto con la soledad. La novela se debate entre la soledad y la compañía y la importancia del ser humano como animales sociales.


Los nombres Morel y Faustine recuerdan al doctor Moreau, personaje de una de las novelas de H. G. Wells, el doctor que humaniza genéticamente a los animales, este Morel los convierte en imágenes artificiales, presentándolos como en esencia nada más. Faustine como Fausto representa la perdición del fugitivo que está dispuesto a anular su existencia por el amor que siente por una persona que nunca ha conocido y que no sabe si vive. Recomiendo esta novela por lo sucinto de su narración, se lee rápido y tiene una fluidez excepcional. Bioy Casares supo construir una historia saliéndose de lo cotidiano de su época y a la misma vez que entretengan al lector. Ricardo Piglia en su libro Formas breves habla de que una historia tiene que contar dos a la misma vez que cuenta una, o sea por debajo de la que se lee se tiene que dar a conocer otra. Aquí tenemos tres historias, la del fugitivo en la isla y su descubrimiento, la de Morel y la de la de la invención que le da título a la obra y la última, su huída y su persecución política.

Un resumen de la misma, la novela te absorve desde el principio.

1 comentario:

Laura Errandonea dijo...

Me encantó tu post! Justo tengo que trabajar sobre la novela.